Pero en realidad ocurrió lo contrario: Europa avanzó, sí, pero lo hizo blindándose. Durante años, Washington acusó a Europa de vivir bajo el paraguas estratégico estadounidense sin pagar suficiente. Europa entendió que el comercio ya no era para Washington un espacio de reglas compartidas, sino un instrumento de coerción incluso frente a socios históricos. Europa no quiere romper con Estados Unidos, porque el costo sería inmenso. Y esos candados cuentan una historia mucho más importante que el acuerdo mismo: Occidente sigue unido por necesidad, no por convicción.
Source: El Siglo de Torreón March 30, 2026 13:08 UTC