La malignidad de los científicos puede ser infinita, aparte de escalofriante. No son responsables de ataques atómicos ni de bombardeos con armas químicas ni de nada de eso. Pero el fiscal en jefe de la nación mexicana prosigue con la causa y quiere obtener a toda costa órdenes de aprehensión para llevar a esos 31 acusados a… ¡una prisión de máxima seguridad! Serían culpables, según el máximo perseguidor, de delincuencia organizada y de operar con recursos de procedencia ilícita. Seguimos con los brazos cruzados mientras las mafias controlan cada vez más regiones del territorio nacional.
Source: Milenio September 25, 2021 06:11 UTC