En las horas del jolgorio, la naturaleza se soltó la melena. No de la pandemia, cuyo futuro se halla en la tiniebla, sino de otros males profundos: el encono y la ira, la contienda y la violencia. Al cabo del jolgorio, enfrentamos otros efectos de las palabras incendiarias y el comportamiento rijoso con el que viaja nuestro tren, no sólo su ramal de la selva maya. Si aquélla prevalece, seguiremos viajando en la ruta que comunica el jolgorio con la ira y arrojando leña al fuego. Al fin y al cabo, el tren no descarrilará para los partidarios; sólo para los adversarios, privados de la paz y sometidos a la ira.
Source: El Universal June 13, 2020 07:41 UTC