Son las elecciones más deleznables e inconsistentes de la historia, no por voluntad de fraude sino por voluntad de enredo. Hoy votaremos con el mismo mareo y sensación aventurera de quienes descienden de una montaña rusa o el splash de Disneyworld. Punto esencial de esta pantomima cívica lo encarna el fomento del “voto informado”, nominativo del plausible interés de las instituciones electorales y los medios de comunicación para que los electores sufraguen a plena conciencia de lo que ofrecen los aspirantes. Si en las elecciones generales ya causa bochorno retener propuestas de 18 o 19 postulantes presidenciales, menos lo permite una parlamentaria que además está atomizada por el voto preferencial. En el fondo, este ha sido y es un voto no informado.
Source: Expreso January 26, 2020 07:41 UTC