Con la novedad de que nuestra amada Presidenta (con A de Andrés y de mujer) decidió que el tren Guadalajara–México pasará por Pueblo Quieto —que pueblo sí es, pero nada quieto— y, en consecuencia, el señor gobernador, como todos, se distrae de lo que está haciendo y decide obedecer, y si la reina habló, el pueblo obedece, que por ahí pase el desarmador. El problema es que por donde va a pasar el tren vive la gente; si bien es gente pobre que, como dice Don Quijote, no cuenta mucho. Entonces, llamemos a las cosas por su nombre, seguramente les van a dar una opción de otro lugar donde vivir, pero de que van a ser desalojados, ni duda cabe. Ojalá y manejen el tema con un mínimo de delicadeza y dignidad; si bien, debía ser parejo, porque yo creo que muchos industriales invadieron zonas de ferrocarril y de esos no se ha dicho nada; entonces, si van a limpiar, que sea parejo. Entonces, deberían ser buenas gentes con tantos millones que les están mandando productos, que las malas lenguas dicen que están revendiendo.
Source: EL Informador February 22, 2026 10:03 UTC