Para saber si uno estaba entre los elegidos, había algunos signos, de entre los cuales el principal era el éxito terrenal para enriquecerse. Según Weber, esto valía para individuos y para naciones, pues en la medida en que hubiera más individuos ricos, todo el país progresaría. Y también lo contrario: se dijo que los países pobres lo eran por no haber sido elegidos por Dios para enriquecerse. Y este es el caso del señor Trump con México y los mexicanos. Por supuesto, este tipo de argumentos dejan fuera los tan complejos que explican la riqueza y la pobreza y que van desde la situación geográfica y los recursos naturales hasta el imperialismo y el colonialismo, pero esto no es nuestro tema hoy.
Source: El Universal February 11, 2018 08:03 UTC