Detrás de este hombre nacido en Michoacán se esconde un animal fantástico que se encuentra en peligro de extinción: un lector. El ingenio detrás de canciones como “El tatuado” sólo puede explicarse con el abono de la literatura. Si algo despierta la pasión de Don Cheto, además de la lectura, claro está, es la comida. Lo que más extraña el viejón, de nuestro país, es el sagrado alimento. Y dadivoso como es el viejo, accedió a complacer hasta el último.
Source: Milenio December 10, 2017 13:18 UTC