Es una metáfora que describe a un líder que aún mantiene el cargo formalmente, pero cuyo poder real y autoridad van en descenso. La Presidenta puede haber perdido en el terreno de las votaciones legislativas, pero está ganando en el terreno de la narrativa. Con frecuencia olvidamos que los ciudadanos no juzgan a los políticos solo por su efectividad, sino también por sus intenciones. En ese sentido, Sheinbaum va ganando la batalla por la atribución de buenas intenciones y culpas. Mientras ella controla la narrativa de la intención, su crisis con aliados legislativos se convierte en un gran activo electoral para el 2027.
Source: El Mañana March 29, 2026 15:57 UTC