El vocero de Morena en San Lázaro, Arturo Ávila, hasta bardas con su nombre ha mandado a pintar. El llamado cero votos —mote que le puso el diputado panista Federico Döring y que seguramente lo estigmatizará de por vida, porque pierde en cuanta elección participa—, de repente sintió amor por la Cuauhtémoc. Habrá que reconocer que Alcalde tiene una importante coincidencia con Ávila: ella tampoco ha ganado un sólo voto en las urnas. Es decir, ambos han sido diputados por la vía que hoy se empeñan en desaparecer; son cero votos. Hoy, su presidencia luce tan débil, que sus opiniones son como un cero a la izquierda; lo importante se decide a otros niveles.
Source: Excélsior March 10, 2026 08:12 UTC