Bajo una estatua de bronce en la calle Rodin, invisible y olvidada estaría la rota cazuela del Negro Muñoz. Si las cosas hubieran seguido su curso normal. Sin la mezcla con lo políticamente correcto y el evangelio torpe, no dominarían la mendacidad y la conveniencia coyuntural. Por eso en torno de la plaza México, cuyo aniversario número 80 nadie va a conmemorar, aunque muchos lo recuerden, nada ocurrirá de lo arriba dicho. Las plazas, como único ojo de un cíclope vencido sobre el pasado, van a cerrar todas tarde o temprano y nadie lo podrá evitar.
Source: La Crónica de Hoy February 05, 2026 00:37 UTC