La Guadalajara de los primeros dos siglos, que nunca llegó a veinte mil habitantes, sacaba el agua de pozos, manantiales y ríos, de los que estaba rodeada. Solamente el río de San Juan de Dios era más o menos permanente, pero estaban al alcance las fuentes del Agua Azul y las de Toluquilla, además de las acequias naturales que bordeaban la ceja poniente de la actual Calzada Independencia. Fue así que decidió echar mano de las aguas de Chapala, por más que dicho recurso estuviera a cuarenta kilómetros de distancia. La solución al problema del agua tiene que ser multifactorial e interdisciplinaria, con soluciones bien planeadas a corto, mediano y largo plazo, incluye la suspensión temporal e inmediata de todo permiso de construcción para nuevos fraccionamientos o edificios habitacionales en toda el Área Metropolitana de Guadalajara, inversión prioritaria en la sustitución de redes viejas o dañadas, educación cívica permanente sobre el uso del agua, acompañada de sanciones específicas que sí se apliquen, ampliación del sistema de pozos de absorción de agua de lluvia, rescate de las presas ya existentes, tratamiento efectivo de las aguas residuales, revisión del manejo que hacen todas las industrias y empresas cuyo negocio tiene al agua como principal factor productivo, desarrollo de nuevas tecnologías para la generación de agua, regionalización de las soluciones, aún dentro de la misma área metropolitana. El presidente de la República despejó la bruma, separó la presa del Zapotillo del problema de abasto de agua para Guadalajara, y así, proyectos serios y bien pensados que se habían dejado en el olvido, ahora son nuevamente asumidos como una solución práctica, lógica y efectiva al problema que la zona metropolitana ha venido padeciendo.
Source: EL Informador July 11, 2021 09:45 UTC