Uno de los principales amarres que todo gobierno hace a su llegada es el control de sus trabajadores. No puede permitir que el sindicato ande sin una guía, nada más porque la autoridad no tiene la capacidad se sentarlos en la mesa y orientar sus decisiones. O es ineptitud de Cravioto o quiere beneficiarse con el tema; las dos cosas son creíbles, sobre todo la primera. Lo mismo habían hecho Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, pues sabían de la importancia política del sindicato. Pero la inoperancia del secretario de Gobierno —que acumula pendientes— le puede activar una bomba a Clara, que es la única que no se da cuenta.
Source: Excélsior March 02, 2026 13:22 UTC