Pero no, el presidente Trump lo escribió y difundió él mismo. El mensaje, más allá de tener ese extraño tono de niño caprichoso, es absolutamente contradictorio. Lo que siguió fue un discurso delirante en el Foro Económico de Davos, lleno de mentiras, contradicciones e insultos. Como estrategia no parece haber sido la mejor, pues a la negociación con la OTAN pudo haber llegado sin tener que exhibirse como lo hizo. ¿Dónde termina el genio y comienza el loco?
Source: EL Informador January 23, 2026 11:32 UTC