Dos desastres sucesivos: la reforma judicial y la reforma electoral. Contagiada por esta vena caudillista, Sheinbaum, quien hasta entonces se había caracterizado por su templanza, no dudó en lanzarse de cabeza con la reforma judicial. Pese al caos generado por la judicial, Sheinbaum se obstinó, otra vez, en lanzar la electoral. El resultado ha sido un Plan C -o Z- inane, que solo ha servido para exhibir los límites de Sheinbaum. Si el objetivo oculto era disminuir su dependencia de sus dos satélites, la torpe operación solo la ha aumentado.
Source: El Siglo de Torreón March 29, 2026 00:35 UTC