Gracias a los retratos de la realeza española de los siglos XVI y XVII, se descubrió que la deformidad que caracterizó a un gran número de sus integrantes se debió a las relaciones sexuales que sostenían miembros de la misma familia real. Desde pequeño, a Carlos II le diagnosticaron raquitismo y epilepsia. Carlos II tenía la nariz muy caída, los ojos muy caídos, los pómulos muy caídos. Felipe IV y Mariana de Austria fueron tío y sobrina y su unión matrimonial dio lugar al nacimiento de Carlos II. Miembros de la misma familia se casaban y se reproducían.
Source: El Comercio December 03, 2019 13:30 UTC