El pensamiento convencional sugiere que la educación y la cultura son los fundamentos más importantes para el desarrollo civilizado y armónico de una sociedad. La primera es que, a diferencia del pasado reciente, ahora es indispensable una “educación a lo largo de toda la vida”. Si hasta este punto la conclusión es que la educación importa, entonces la pregunta relevante es si a mediano y largo plazo la actual reforma educativa permitirá responder a los retos que enfrenta y enfrentará México en el siglo 21 y por qué defenderla frente al oportunismo y la demagogia electoral es una máxima prioridad. Es imperativa, por tanto, una reflexión relevante acerca de los desafíos de fondo que afrontará la instrumentación de la reforma educativa mexicana en los siguientes años. Si es el primer escenario, morirá pronto por causas naturales; pero si es la segunda, la gente caminará de la mano y afrontará las dificultades pensando en la siguiente generación”.
Source: Milenio December 28, 2017 08:03 UTC