La Guerra Cristera fue el desenlace de un proceso largo: de 1857 a 1926 se acumuló una fractura política y espiritual que nadie supo sanar. La tragedia de la Guerra Cristera no fue que un bando tuviera razón y el otro estuviera equivocado. La Guerra Cristera no fue el enfrentamiento entre el bien y el mal. Mirar la Guerra Cristera desde múltiples ángulos —jurídico, político, espiritual y psicohistórico— no debilita a México. No nos preguntamos qué bando tenía razón, sino por qué dejamos de dialogar antes de empezar a matarnos.
Source: EL Informador February 08, 2026 17:48 UTC