CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Poco antes de las 7 p.m., entre un largo y cálido aplauso, el cuerpo de Ignacio Solares arribó anteayer a la capilla de la funeraria Gayosso. Ahí lo esperaban sus seres queridos y amigos y una mesa con algunas de sus obras. Al lado del féretro se colocó una mesa con las obras que dieron a Solares su lugar en la historia de la literatura mexicana. Varias ediciones de la obra “Delirium tremends”, sobre las secuelas del alcoholismo, también estaban en la mesa. El ambiente reinante fue de tristeza y melancolía, pero también de recuerdos al autor de una amplia obra que le mereció reconocimientos como el Premio Xavier Villaurrutia y el Nacional de Ciencias y Artes.
Source: Diario de Yucatán August 27, 2023 19:26 UTC