Un enorme problema de la educación mexicana actual –la universidad incluida– es su origen militar. Fue pensada como un sistema único nacional y con una sola lengua (extranjera por cierto, el castellano) durante una larguísima dictadura, el porfiriato. La UNAM en 2000 y Ayotzinapa en 2014 son dos ejemplos muy claros del ambiente represivo que este modelo de educación ha traído. Y no estorba sino que es indispensable que desde la más remota escuela, niños, niñas y jóvenes participen como actores importantes. Revisar la historia para ver dónde y qué tanto se extravió el rumbo, para reconstituir al país como otra educación y nación.
Source: La Jornada February 28, 2026 10:20 UTC