Por ello, sería un error trasladar esa lógica de confrontación a la relación entre hombres y mujeres. Las sociedades florecen cuando hombres y mujeres trabajan juntos, cuando reconocen su dignidad y cuando se complementan desde sus talentos y sus características propias. La formación de las nuevas generaciones exige precisamente eso: enseñar a convivir en la diferencia, reconocer el valor del otro y trabajar juntos por objetivos comunes. El día internacional de la mujer debe ser una oportunidad para recordar algo fundamental: hombres y mujeres no estamos llamados a competir por el espacio social, sino a construirlo juntos. Porque, al final, el progreso de la sociedad no se mide por quién vence a quien, sino por cuánto somos capaces de construir juntos, hombres y mujeres.
Source: EL Informador March 10, 2026 13:40 UTC