En este sentido, se trata de una revocación de mandato que viene empujada desde el poder, de la misma Presidencia de la República, y no por la oposición para aprovechar este mecanismo constitucional de democracia participativa. Nadie desde la oposición está pidiendo que se pregunte a la población si Sheinbaum sigue o no en el cargo, porque saben de sus altos niveles de aceptación. Así, esta reforma, que tendría que haber venido de los opositores, proviene desde la cúpula del oficialismo con el objetivo de consolidarse y mantenerse en el poder, tal como sucedió con la reforma electoral rechazada la semana pasada, que también había sido enviada desde la Presidencia de la República. Es, pues, el Plan B de la boleta electoral. Aquí lo que habrá que evaluar es si los eventuales ahorros que se logren valen la pena ante la reducción implícita que significa a nuestro federalismo, tan amenazado y reducido ya por las tendencias centralistas de la 4T.
Source: EL Informador March 18, 2026 16:48 UTC