Leí la noticia de que es posible que cierren las residencias públicas para enfermos siquiátricos; la verdad es que se me encogió el corazón. Cuando Marta y sus papás venían, aquí a la ciudad, mis dos primos y yo sentíamos que llegaba una princesa de cuento de hadas como Blancanieves. Pero, qué habría sido de ellos de no haber existido un sitio, en este caso, costeado por la familia con dos enfermos esquizoparanoicos? Los hospitales siquiátricos públicos son un sostén indispensable para dichos pacientes y sus familiares. Ojalá que se repiense cuidadosamente el posible cierre de estas instituciones por el bien del paciente y de su familia.
Source: La Jornada June 22, 2022 04:59 UTC