“No les voy a fallar”, prometió exultante a sus seguidores, que la vitorearon en un hotel de la Ciudad de México. Bien como militante estudiantil en los años 1980, como física o política, Sheinbaum siempre proyectó seriedad y enfoque. “Tomar decisiones”Temple y discreción marcan la actuación de Sheinbaum, cuyos abuelos llegaron a México desde Bulgaria y Lituania huyendo de la Segunda Guerra Mundial. “Gobernar es tomar decisiones (…) y asumir las presiones que se pueden generar”, argumenta en un documental Sheinbaum. Nunca miró ni llamó por su nombre a Xóchitl Gálvez durante tres debates en los que fue atacada duramente.
Source: La Jornada June 04, 2024 07:43 UTC