Con el caso investigado hasta en los más absurdos y esotéricos resquicios; resuelto a plenitud sin encontrarse otra verdad que la del asesino único y con el victimario material e intelectual confeso, juzgado y sentenciado, el homicidio de Luis Donaldo Colosio desata de nuevo demandas de “esclarecimiento”. Nunca he aceptado esa tesis…”. Maquinada esta sí, como se supo de inmediato por las revelaciones del sicario Daniel Treviño, fue la muerte de Ruiz Massieu, y la de Posadas resultó a causa de un narcofuego cruzado. Con tanto problema por capotear, el gobierno debiera esquivar supercherías para no empantanarse creando comisiones para mantener vivos a los muertos. Sentimientos y creencias aparte, la de Colosio es una herida cicatrizada que no tiene sentido volver a abrir porque todo conduce, y nada más, a Mario Aburto Martínez.
Source: Milenio March 25, 2019 07:41 UTC