El mensaje del Gobierno a sus partidos aliados fue diáfano: rechazar el Plan B es dinamitar la alianza Morena-PT-Verde. A cambio de que se sumaran al Plan B y no le propinaran otra derrota legislativa a la Presidenta, el régimen les ofreció rasurar aquellas partes que les resultaran intransitables. El viernes en estas Historias de Reportero le comenté: “a ver qué pasa con el Plan B, porque la discusión apenas inicia y todavía pueden descafeinarlo (más)...”. Si el Plan B cuando se presentó en la mañanera era algo así como la morralla de la reforma electoral, lo que terminaron negociando en Gobernación es una versión light de la morralla. La amenaza de romper la alianza electoral resultó una amenaza creíble para los partidos aliados de Morena.
Source: EL Informador March 17, 2026 14:07 UTC