La inactividad física incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, demencia y algunos tipos de cáncer. En contraste, ejercitarse contribuye a recuperar el equilibrio y prevenir caídas, fortalecer la musculatura y mantener la independencia en la vida cotidiana. “Así como comemos, bebemos agua o dormimos, también tenemos que incorporar la actividad física como un elemento esencial”, afirmó. Tras la pandemia, esta percepción comienza a cambiar y cada vez más adultos mayores buscan integrarse a clubes y gimnasios con programas específicos. “Una integrante inició utilizando dos bastones para caminar y a la semana ya se movía con soltura”, compartió.
Source: La Crónica de Hoy January 21, 2026 02:48 UTC