A las 7:30 de la mañana, el tablero geopolítico de la región ha dado un vuelco irreversible: Nicolás Maduro y su esposa ya están en manos del gobierno de Donald Trump. Mientras tanto, el "valiente" Estado Mayor Bolivariano permanece intacto, pero su única respuesta ha sido una ráfaga de comunicados y declaraciones que suenan a vacío. El favor se pagó con creces en 2013, cuando Humala no dudó en convocar a UNASUR en Lima para blindar la primera y cuestionada elección de Nicolás Maduro. Ese es hoy el pretexto de Trump para desmantelar cualquier rastro de capacidad militar en Venezuela, mientras la DEA procesa a Maduro como lo que es: un capo del narcotráfico. Hasta ahora, Trump sostiene que el objetivo es únicamente la detención de Maduro.
Source: Peru21 January 03, 2026 14:52 UTC