Sabemos que todo eso sucedió el 26 de noviembre de 2014 en la ciudad de Iguala, del estado de Guerrero. Las policías municipales, cómplices del crimen local, cercaron a 43 estudiantes, los entregaron a las bandas, éstas los mataron y quemaron luego sus cuerpos, hasta desaparecerlos, en un basurero. La investigación del gobierno federal produjo la detención de 71 policías municipales y 97 delincuentes, muchos de ellos confesos, circunstanciadamente, de su participación en los hechos referidos. El gobierno entrante asumió ya el compromiso de empezar de cero y entregar al final “verdad y justicia”. Si de veras quiere ofrecer verdad y justicia tendrá, al menos en parte, que investigarse a sí misma.
Source: Milenio October 01, 2018 06:22 UTC