Lo de Marx Arriaga es la mejor demostración de que la contrarreforma educativa, la Nueva Escuela Mexicana y los libros de texto gratuitos son una suma de incongruencias y desatinos que no tienen base pedagógica ni institucional alguna. En este discurso político decíamos entonces y ratificamos ahora, “no hay nada que se acerque a la educación. El presidente volvió la espalda a la educación persiguiendo un objetivo político, en el sentido populista, mezquino, del término”. El plan de Arriaga, Salmerón y otros se basa en esa visión populista, radical, perversa, más interesada en sus intereses que en la educación. Por eso no se avanza: porque para ejercer el poder se deben tomar decisiones, separar a quienes boicotean el gobierno y a la Presidenta y que son la representación de un fracaso insondable, como Arriaga.
Source: Excélsior February 16, 2026 21:30 UTC