López Obrador está convencido de que la corrupción ya desapareció en las altas esferas del Gobierno. No estoy asumiendo que los mencionados sean culpables de lo que se les acusa; simplemente encuentro que con su actitud el Presidente se da un disparo en propio pie. Probablemente López Obrador creyó que trasmitía un mensaje positivo desafiar a los críticos de Bartlett con pañuelito blanco o tuitear entusiasta su desayuno, foto incluida. El Presidente arrancó con el pie derecho cuando su secretaria de Medio Ambiente debió renunciar tras detener un vuelo comercial de manera arbitraria. Él aseguró que sólo metería las manos por su hijo menor de edad, pero hasta ahora no lo ha respetado.
Source: EL Informador December 23, 2019 08:37 UTC