Un año nuevo suele llegar cargado de propósitos y nuevos deseos. Sin embargo, cuando se trata de educación, buena parte de América Latina sigue atrapada en promesas incumplidas y decisiones postergadas. Cada inicio de año se evidencia la ausencia de una verdadera voluntad política que permita garantizar una educación de calidad. Cada promesa incumplida, cada programa fallido y cada improvisación ministerial impactan directamente en el futuro de millones de familias, perpetuando desigualdades generación tras generación. Hagamos que este año podamos elegir de manera consciente autoridades que vean en la educación un eje primordial de desarrollo y deje de ser una promesa recurrente.
Source: Peru21 January 17, 2026 12:00 UTC