No es un detalle menor, por tanto, que hayan pasado 109 años sin que se alterara la jornada laboral en nuestro país. No obstante, el último tercio significó un intento por destruir el avance y liberar la jornada laboral a sus contornos originarios de sobreexplotación. Las nuevas tecnologías y las composiciones de recambio geoeconómico hacia la multipolaridad están exigiendo una visión diferente del metabolismo del trabajo social colectivo. La democratización de la economía necesita invocar el regreso del sector social trabajador al entorno político, fuera y dentro del espacio inmediato laboral. La reorganización del trabajo social colectivo dará la pauta misma a nuevas conquistas, especialmente del salto de seis días por uno de descanso a cinco por dos de descanso.
Source: La Jornada February 26, 2026 01:56 UTC