A ver…; con la venia de Jack el Destripador: “Vámonos por partes…”. Que el Monterrey, con merecimientos indiscutibles, haya sido tercero en el Campeonato Mundial de Clubes que finalizó el sábado, no necesariamente significa que sea el tercer mejor equipo del mundo. Su rival (Al-Hilal de Arabia Saudita), al que venció en series de penalties —con Cárdenas, su portero suplente, en el papel de “El Muchacho de la Película” al detener dos disparos y anotar el decisivo en la instancia suprema—, tampoco tiene argumentos para ostentarse como el cuarto mejor equipo del planeta. Las exigencias del futbol-espectáculo obligan a quienes participan en él, a suscribirse a las fórmulas que la globalización impone en todas las áreas de la industria… pero dejan espacios que los mejores jugadores mexicanos de su generación cubren dignamente. Eso permitió —como señalara el mismísimo presidente de la FIFA, Gianni Infantino— que fuera mínima la diferencia entre el mejor equipo del mundo, y el octavo (aunque posible campeón…) de la Liga mexicana.
Source: EL Informador December 23, 2019 07:18 UTC