Para muchas personas, el fin de semana es sinónimo de descanso, reuniones sociales y una copa (o varias) para desconectarse de la rutina. Sin embargo, consumir alcohol de forma regular cada sábado, especialmente en cantidades consideradas excesivas, puede tener efectos que van más allá de una simple resaca. La evidencia científica sugiere que este hábito impacta directamente en la alimentación, el sueño y, en consecuencia, en la calidad de vida. Dormir mal también pasa facturaEl impacto del alcohol no se limita a lo que se come, el estudio también identificó una relación directa entre el consumo excesivo de alcohol y alteraciones del sueño, como somnolencia diurna y dificultad para dormir. En las mujeres, el consumo regular de alcohol se asoció con niveles significativamente más altos de insomnio.
Source: EL Informador February 07, 2026 21:37 UTC