Hay algo profundamente inquietante en el mundo que estamos habitando: la violencia dejó de sacudirnos y comenzó a parecernos parte del paisaje. Cuando la guerra deja de escandalizarnos y se vuelve fondo permanente, algo esencial empieza a erosionarse en nuestra conciencia colectiva. Pero hay una pregunta que incomoda todavía más: ¿qué papel están jugando hoy las universidades frente a este escenario? Durante siglos fuimos locomotoras sociales: ayudamos a empujar a las sociedades fuera del dogma, del autoritarismo y de la violencia como única respuesta. Hoy vale la pena preguntarnos con honestidad: ¿seguimos siendo locomotoras o nos hemos conformado con ser vagones de carga?
Source: EL Informador January 07, 2026 12:16 UTC