No hay recursos ilimitados, pero el gobierno actúa como si el único límite fuera su voluntad, ignorando las consecuencias de sus acciones. Como demostró el gobierno de Peña, nada deteriora tanto la credibilidad de un gobierno como esta lacra histórica. Sin embargo, paso a paso va abonando el terreno para su eventual declive. Quizá no sobre recordar la forma en que Peña impuso su agenda sin el menor sustento popular, rebasando los límites de lo que entonces parecía aceptable, precipitando su estrepitosa caída. Sin embargo, paso a paso va encontrando que, efectivamente, no hay tal cosa, y eso sin contar el embate que viene del norte.
Source: El Siglo de Torreón January 25, 2026 10:57 UTC