Sin embargo, es evidente que el crecimiento no siempre equivale a construir una mejor ciudad. La ciudad devora más suelo, pero no necesariamente mejora la vida de quienes la habitamos. Aunque los desarrollos sean privados, sus costos operativos recaen en el erario, encareciendo la ciudad para todas y todos. Aquí, la gobernanza metropolitana emerge como solución: instituciones colaborativas que integren visiones intermunicipales, con mecanismos de rendición de cuentas y participación ciudadana. Repensar la expansión de Mérida no es un tecnicismo menor, sino una decisión política impostergable.
Source: La Jornada February 02, 2026 04:57 UTC