Y, en efecto, el pacto PAN, PRD y MC terminó en grosera alianza cupular, de cuotas y cuates —de cuarta— que por dedazo impuso candidato presidencial y “mandó al diablo” a ciudadanos, a la democracia y toda esperanza de cambio. Y es que el frente no es ciudadano, tampoco democrático y —en rigor— es la reproducción de los vicios cupulares y reparto de cuotas y cuates de las mafiosas claques partidistas. Además, Anaya impuso en el PAN el grosero culto al jefe, al candidato y estableció una dictadura en el partido azul. Anaya y el PRD muestran que una de sus principales banderas electorales será la violencia y el crimen. Hoy PRD y PAN son empresas familiares iguales o peores que MC, que Morena y que el PT.
Source: Milenio December 11, 2017 06:33 UTC