Y así, obligados a cruzarse de brazos, atestiguaron la muerte de muchos compañeros uniformados y de miles de ciudadanos a los que juraron proteger. Creo en el honor de los soldados que sabían que en el operativo contra “El Mencho” iban a jugarse la vida. Porque desde hace años todos los análisis de inteligencia concluían que detener a “El Mencho” iba a costar decenas de vidas. Los que sabían que iban a enfrentar a un ejército de criminales, con armas tan poderosas como las suyas. Los que se acordaron que en 2015 murieron compañeros cuando les tumbaron un helicóptero artillado con un misil de guerra.